El llanto: “Un lenguaje para decodificar”

el llanto

Quien no ha escuchado alguna vez las frases “no lo cargues cuando llora””lo que quiere es que lo cargues””si lo cargas se acostumbrará al brazo” “déjalo llorar ya se calmará”. Conocimientos empíricos transmitidos por las abuelas de generación en generación. Desde mi punto de vista una errónea concepción que atenta directamente con la emoción y relación de un bebé con su madre.

Sabemos que el llanto es el único recurso que tiene el bebé para comunicarse durante los primeros meses, es un mecanismo de expresión ante una experiencia agradable o desagradable. Por esa razón los bebés lloran cuando sienten dolor, temor, tristeza, confusión, ira o cuando no pueden expresar sus sentimientos. Es importante precisar que en ocasiones, el bebé recurre al llanto para liberar estrés, como el estrés prenatal, las frustraciones del desarrollo, la sobre estimulación, para recuperarse del trauma durante el parto u otros sucesos aterradores. Por ello entender y comprender el llanto de nuestro bebé es todo un reto para los padres pues requiere intuición, conocimiento y percepción, mucha paciencia y tranquilidad. El llanto es” En consecuencia un lenguaje para decodificar a veces simple, a veces difícil o, incluso, imposible…”

 

Un bebe que ha permanecido nueve meses dentro del vientre de su madre, tal vez sienta la necesidad de ser mecido y le cueste acostumbrarse a la inmovilidad de la cuna, tal vez por eso también encuentra la calma cuando lo colocan sobre el abdomen. Ante esta reflexión Chantal de Truchis en su libro “El despertar al mundo de tu bebé” nos hace la pregunta ¿no tiene razón querer que lo cojan y desear que lo comprendan?

Luego de esta reflexión mis dudas frente al llanto quedan claras. El llanto necesita ser contenido, cuidado, acompañado, comprendido, respetado y tolerado por los padres. De esta manera se logrará que el bebé se autoregule, se sienta seguro y contenido, conjuntamente fortalecerá el vínculo de confianza con sus padres.

Investigaciones de Neonatal Network demuestran que desatender el llanto de un bebé y no consolarlo por largos periodos de tiempo, ocasiona un flujo constante de hormonas de estrés, que pueden dañar el cerebro de forma permanente. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad del bebé. Cuando el bebé llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque realmente está sufriendo. Al ser dejados llorar solos se sienten abandonados, con frecuencia ansiosos y confusos, y en ocasiones aterrados. Como consecuencia de ello, su confianza básica se ve afectada y no pueden desarrollar vínculos emocionales profundos.

 

“Un comportamiento tiránico para con los niños crea tiranos. La indiferencia hacia el llanto del niño creará adultos indiferentes no sólo al dolor, sino a la simple existencia del otro”. Ferrán Grau Codina.

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